Lo que un bailarín debe saber es algo que descubrimos con la práctica tras muchos años de entrenamiento y estudio. Sin embargo, saber cuáles son las cosas que nos benefician y cuáles pueden entorpecer el desempeño es clave a la hora de conservar nuestra salud física y mental.
Y aunque nadie aprende por cabeza ajena, qué cantidad de cosas pudimos ahorrarnos si alguien hubiese dedicado unos minutos a advertirnos algunas prácticas poco saludables.
En Street Dance Area, queremos formar bailarines profesionales e integrales, que puedan sacarle mayor provecho a cada rutina y que puedan hacer del baile una manera de vivir.
Más allá de un discurso bonito, esto pasa por un montón de conocimiento que hemos podido recopilar a lo largo de los años y que encontramos común entre los profesores.
Se trata de algunos truquitos que sin duda harán de cada uno de nuestros alumnos los mejores coreógrafos de Barcelona si así se lo proponen. Así que hoy hablaremos de 10 cosas que debes tomar en cuenta si quieres triunfar en este arte.
Lo que un bailarín debe saber de la higiene y el vestuario
Aunque parece un tema implícito, no lo es para todo el mundo. La ropa que seleccionamos para bailar no es la misma que utilizamos para ir al mercado y tiene que cumplir con algunas condiciones importantes como la elasticidad, el largo y la respuesta a la transpiración.
Usar la vestimenta adecuada también es importante para corregir las posturas y la técnica. No bailas solo, la ropa baila contigo y se hace parte de todo el show.
En este punto la higiene es un recurso clave. Primero porque habla mucho de nosotros como personas y también de nuestra actitud profesional. El exceso de transpiración sin el aseo y la ventilación adecuada puede derivar en problemas agudos de micosis que deteriora la salud y la autoestima.
También, la mayoría de las veces desempeñamos nuestras tareas en compañía de otras personas, aun y cuando ejecutamos en solitario las rutinas. Y es muy agradable encontrarnos con ambientes pulcros y compañeros aseados.
En ocasiones se nos olvida que el entrenamiento es nuestra oficina de trabajo y que el escenario es como esa junta importante donde nos reunimos con los inversionistas. De modo que esmerarnos por nuestros aspecto es crucial de la misma manera que lo es para un chef su filipina y los cuchillos.
La hidratación es tu más grande aliada
Todo, absolutamente todo lo que ingerimos tiene repercusión en los niveles de energía. De modo que algunas bebidas e infusiones pueden llevarnos a un estado de relajación que afecta directamente el estado de ánimo, mientras que otras significan el plus que necesitas para brillar como nunca.
La fórmula magistral, siempre es el Agua. Accesible, económica y universal es ideal para tenerla siempre contigo. Beber de a sorbos durante todo el dia te ayudará a mantener la hidratación que vas perdiendo mientras sudas. La deshidratación en el cuerpo se traduce en cansancio y rigidez muscular, graves para cualquier persona que viva de la danza.
Importante evitar los refrescos y bebidas muy azucaradas y cuidar el exceso de energizantes sintéticos.
Un bailarín debe saber que la disciplina da frutos
Y esto no es una particularidad de la danza sino de las personas exitosas. Todo el que quiere ser el mejor tiene que saber que hay que ser disciplinado y constante con el aprendizaje.
No podemos pulir una técnica sin antes haberla repetido muchas veces mal, lo mismo con la precisión y los nuevos conocimientos. Solemos pensar que bailar suele ser algo que nos divierte no es lo suficientemente serio como para establecer horarios y agendas; Sin embargo, cualquier coreógrafo sabe que la única garantía que tenemos para hacer de la danza una actividad profesional es que la miremos con seriedad y compromiso.
En este reglón entran los nuevos conocimientos, los bailarines profesionales sabemos que no es suficiente con aprender un solo estilo y que hay que ser disciplinados para nutrirnos de otras formas de bailar. Un gran truco es viajar y ver lo que se está haciendo fuera de la burbuja donde vivimos. Las competencias, los congresos y los encuentros internacionales son una buena opción para nutrirnos con nuevos elementos y pasos.
Bailar implica estiramientos, calentamientos, vestuarios, rutinas de aseo y en ocasiones de maquillaje y aunque solemos tener una vida de prisa, cada cosa lleva su tiempo. La puntualidad se convierte en un punto de honor para cualquier bailarín y además te ahorra episodios de estrés y mucha ansiedad.
Cultivar el buen humor
Las artes se caracterizan por transmitir a los espectadores una importante carga emocional. Un buen artista puede transmitir miedo, tristeza, preocupación y felicidad con cada ejecución. Y tiene mucho que ver con las emociones que cada uno de nosotros experimenta al bailar. Con el tiempo aprendemos que en una compañía de baile te toca hacer las rutinas con otras personas que no siempre son tus mejores amigos. Como en cualquier escenario de la vida “el Show debe continuar” y se hace urgente aprender a controlar las emociones para que nuestros problemas personales afecten el desempeño o la calidad de la interpretación.
Los bailarines sabemos que si estamos de malas pulgas, las sesiones serán más pesadas y que cuando estamos tranquilos y felices los neurotransmisores favorecen la actividad física y el acondicionamiento múscular.
Encontrar tu lugar te ayudará a sentirte cómodo, y esto aplica para una escuela donde el ambiente te inspire y también aplica para la ubicación durante los entrenamientos.
El cuerpo es tu herramienta
Sin tu cuerpo no eres nada, y esta es una de las premisas que todo bailarín debe saber y tener en cuenta cuando dedica su vida profesionalmente a la danza.
Esto es un gran beneficio pues sólo necesitas de ti mismo para poder lograr muchas cosas. Sin embargo es también la mayor contradicción. Porque en ocasiones nos exponemos a prácticas poco saludables que terminan por afectar el desempeño.
Se trata de mucho más que entrenar y comer bien, tiene que ver con las técnicas que utilizamos, con el manejo de las lesiones -que son inevitables a lo largo de la carrera- y con entender nuestras propias limitaciones.
Busca ayuda si sientes algún dolor, a veces con un simple cambio de postura puedes corregirlo, pero hay lesiones que no tratamos a tiempo y pueden complicarse.
Toma en cuenta que existen lesiones que pueden retirarte para siempre de los escenarios y debemos aprender a lidiar con eso. Para combatirlo necesitamos ser disciplinados con las rutinas de estiramiento y ver la danza como una oportunidad para desarrollarse creativamente en otros ámbitos.
Una sabia recomendación para cualquier coreógrafo o bailarín profesional es aprender constantemente herramientas que nos ayuden a lidiar con la jubilación y el retiro. Porque evidentemente necesitamos de una actividad económica para el sustento pero también de mucha estabilidad emocional.
Sin duda alguna, solemos sumergirnos en una vida bastante ajetreada y exigente. Que a largo plazo puede derivar en trastornos alimenticios como la anorexia o la bulimia. La mayoría de los bailarines empezamos desde muy jóvenes nuestra formación y arrastramos hasta la adultez prácticas devastadoras para la salud. No debemos perder de vista que las capacidades atléticas que vamos desarrollando tienen requerimientos nutricionales, fisiológicos y musculoesqueléticos bien particulares.
Un bailarín debe saber cuándo bailar
Aunque disfrutamos de mover el esqueleto, la danza profesional tiene algunos riesgos laborales. Y esto nos obliga a ser muy cuidadosos y a aprender que hay espacios y momentos más “ideales” para bailar.
Los suelos son un aspecto muy importante que no siempre son considerados en los lugares diseñados para las actuaciones y espectáculos. El riesgo de lesiones aumenta cuando desarrollamos nuestras actividades en pavimentos duros y texturizados. Lo ideal es cuidar las rodillas, los tobillos y la espalda.
Una de las enfermedades a largo plazo que tiene que ver con el desgaste profesional es la artrosis y no nos percatamos de ella sino hasta que aparece. Lo mismo sucede con nuestros deseos de excelencia y con condiciones de alto nivel de estrés que comprometen la salud mental.
El trato, la calidad de la enseñanza, las herramientas pedagógicas, las estructuras físicas donde aprendemos y ejecutamos el entrenamiento. Son aspectos tan importantes como nuestras condiciones corporales. La ventilación, la acústica, el aseo y los requerimientos técnicos que deben ir de la mano con el aprendizaje y la amabilidad.
Las compañías independientes alrededor del mundo, especialmente las dedicadas al género urbano como Street Dance Area; nos encontramos en el deber de optimizar los espacios y las condiciones para la danza que no son generalmente contempladas en la ley con mucho detalle.
Estamos convencidos de que parte del respeto a la profesión tiene que ver con el saber discernir cuando es apropiado y cuando no aceptar una oferta.
